viernes, 7 de enero de 2011

Radiografía al trabajo en Chile

Trabajadores de diversas ramas productivas se reunieron con comisión de seguridad y salud laboral creada por la CUT.
Creada el 2 de septiembre pasado por la Central Unitaria de Trabajadores, CUT, debido a la ausencia de la voz de los trabajadores en la comisión creada por el Gobierno, la multisindical organizó su propio equipo de trabajo para definir una propuesta en materia de seguridad y salud laboral.
Dicha comisión recopiló las historias de trabajadores de diversos sectores productivos; mineros, salmoneros, de la construcción, la industria, la prensa, etcétera.
La conclusión del equipo de trabajo evidenció las carencias que construyó el sistema y propone definir e implementar una política nacional de salud de los trabajadores y que la seguridad y la salud de los mismos pase a ser parte de una política laboral; La prevención de riesgos y responsabilidad empresarial; El protagonismo de los trabajadores en la seguridad y salud; Ampliar la cobertura a todos los trabajadores, por medio del seguro a los trabajadores independientes de baja calificación y de subsistencia con apoyo decidido del estado; La salud de los trabajadores como parte de la política de equidad en salud; Financiamiento de actividades del Estado en atención de salud y fiscalización; Fortalecer y profesionalizar a los entes fiscalizadores.
Para llegar a esta conclusión, el grupo de profesionales entrevistó en sindicatos, a ciudadanos de a pie, mujeres, todos con una que otra experiencia que seguramente los marcó y por eso llegaron allí. Relatos llenos de dolor, de rabia y de variados sentimientos que se tejen al interior de las relaciones laborales.
Entre los testimonios, un complejo panorama presentó la industria del Salmón, que confirma y evidencia la alta taza de fatalidad, un ejemplo de ello son los 58 buzos muertos en tres años. Los buzos, todos mariscadores con precarios cursos, desarrollan el tipo de “buceo yo-yo” o de inmersiones sucesivas, y trabajando a 20 metros; algunos llegan hasta los 40, lo que ha provocado la muerte de ellos.
Otras dificultades dadas a conocer es la gran cantidad de operarios expuestos a bajas temperaturas, y que sufre de enfermedades que se prolongan por más tiempo, debido al frío permanente.
Las enfermedades más comunes son enfriamiento en las mujeres, situación que se empeora cuando la empresa limita la autorización para ir al baño; bronconeumonias y resfriados que nunca se superan, ya que trabajadores deben volver a sus labores en los mismos frigoríficos, generando recaídas y un estado de gripe permanente; en el caso de los hombres, las dolencias óseas son comunes, generalmente los trabajadores afectados en esta área no pueden retomar funciones.
No muy distintas son los relatos entregados por los representantes de la Confederación de los trabajadores del pan, Conapan, que indican que hasta hoy los panaderos trabajan 12 horas diarias, expuestos a altas temperaturas y a quemaduras constantes cuando no tienen implementos de seguridad adecuados que, según el dirigente, existe en la mayoría de los casos.
Hasta hace un año atrás, muchos panaderos eran encerrados durante la noche en sus lugares de trabajo, para asegurar la producción y tener cantidad suficiente de pan para distribuir por la mañana, hecho que también fue denunciado por la Confederación de trabajadores del pan.
La construcción, el tercer rubro con más fatalidades, motivó el sobrenombre de “el paracaidista”, como le dicen los obreros a un accidente que termina con la vida de cualquiera de ellos, generalmente, por andamios en mal estado, ausencia de barreras de protección o de medidas de seguridad.
En el mismo ámbito, representantes del sector público; que en los últimos meses han sufrido denostación, al ser acusados de poco productivos, poco capacitados, entre otros calificativos, a modo de justificar despidos en los servicios públicos de educación, direcciones del trabajo a lo largo de todo Chile, salud, etc.
Los trabajadores de la salud pública, de los que la gente se queja y dice recibir malos tratos, cuestionados “por sus caras largas”, como dicen las señoras en el consultorio. Los mismos que cuentan con escasos recursos para la atención de pacientes, además de infraestructura en pésimas condiciones, hecho que los empuja a paralizar sus funciones e iniciar largas huelgas, con el fin de que la autoridad entregue mayores recursos y así atender al público de forma eficiente y digna.
Suma y sigue. Finalmente, los trabajadores de la prensa, a los que les tirita el ojo, se les cae el pelo, les aparecen tic nerviosos, sufren de maltrato laboral (gritos de editores y editoras por ejemplo), los que corren de una noticia a otra para informar y que sus medios puedan vender la noticia a un mejor precio que su propio sueldo.
Ellos saben de dietas extremas, de almuerzos de nicotina y Coca Cola, de esperas largas y tediosas, de contratos de exclusividad que sólo hacen disminuir su dignidad.
Y así cientos de historias, que arrojan como una bofetada la urgente necesidad de nuevas políticas laborales o de cambios profundos a las mismas.
Por Daniela Beatriz Lepín

sábado, 9 de octubre de 2010

Hágase nuestra voluntad, no la de los medios masivos

La guerrilla semiológica: incitando a la audiencia a que controle el mensaje.
“Cuando triunfan los medios de masas, el hombre muere”. Con estas palabras Umberto Eco, el afamado escritor y semiólogo italiano, explica que los medios de comunicación, no son meros portadores de una ideología, sino que en sí mismos representan una.

Poco sabemos de quienes implantan estos ideales mediáticos en la sociedad. Si miramos hacia atrás, vemos que quien maneja las ideologías o modelos mentales de una sociedad es quien señala el camino y maneja el contexto de ésta: San Agustín para el cristianismo; Hitler para los nazis; Proudhon de la pequeña burguesía. Ellos incitaban a ver el mundo de una manera determinada que viene a ser idealizada y codiciada. En contrapunto, quienes se oponen a la actitud generada por esta conducta, son juzgados como rebeldes por los medios tradicionales de comunicación, casi a un paso de ser peligrosos. El “Caso Bombas”, vivido por los anarquistas en Chile, nos deja ese sabor.
Más allá de la actualidad noticiosa nacional, Umberto Eco propone que hay una forma de devolver a los seres humanos una cierta libertad frente al fenómeno total de la comunicación: La guerrilla semiológica. “Si he hablado de guerrilla es porque nos espera un destino paradójico y difícil, a nosotros, estudiosos y técnicos de la comunicación: precisamente en el momento en que los sistemas de comunicación prevén una sola fuente industrializada y un solo mensaje, que llegaría a una audiencia dispersa por todo el mundo, nosotros deberemos ser capaces de imaginar unos sistemas de comunicación complementarios que nos permitan llegar a cada grupo humano en particular, a cada miembro en particular, de la audiencia universal, para discutir el mensaje en su punto de llegada, a la luz de los códigos de llegada, confrontándolos con los códigos de partida (…) Cuidado: no estoy proponiendo aquí una nueva forma de control de la opinión pública, todavía más terrible. Estoy proponiendo una acción para incitar a la audiencia a que controle el mensaje y sus múltiples posibilidades de interpretación”. Es decir, nos invita a discutir, criticar, a no recibir el mensaje en forma pasiva.
Los medios de comunicación, cumplen su rol básico y fugaz: Describir la realidad social. Así los ciudadanos se informan de forma objetiva y expedita de la contingencia nacional e internacional que rodea sus vidas. El individuo entra en una interacción de ideas y responde al llamado que hacen los medios a sus sentidos, lo que permite que la acción mediática sea rápida y eficaz.
La función de los medios masivos es atraer e influenciar la opinión individual y colectiva aunque ello conlleve dejar de lado la veracidad. En este sentido el juego de lo fugaz y la problemática de la objetividad, intentan modelar la opinión pública y la mayoría de las veces tienen éxito.
La objetividad es parcelada, ya que está fijada, en su mayoría, por una élite mediática (editores, corporaciones, empresarios). Las informaciones que nos llegan por los distintos soportes no exponen el suceso, sino que lo transforman para cumplir ―al menos― con dos objetivos, el político y el financiamiento, no siempre claros para el receptor.
INCONSCIENTE COLECTIVO
El “New media order” a la chilena en la televisión está reconfigurado por las recientes adquisiciones de Canal 13 y CHV, por el grupo Luksic y el coloso norteamericano AOL Time Warner, respectivamente. De éste último, es dueño el magnate Ted Turner, quien posee, además, los canales CNN, Cartoon Network, TNT, TCM; las revistas Time, People, Sports Illustrated, Fortune, Life; y Warner Bros y New Line Cinema, dos de las productoras de cine, televisión y animación más exitosas. A Eco le habrían preocupado las transacciones, ya que explica que “cuando el poder económico pasa de quienes poseen los medios de producción a quienes tienen los medios de información, que pueden determinar el control de los medios de producción, hasta el problema de la alienación cambia de significado”.
Esta situación deja a nuestra televisión “pública” en sintonía con las líneas editoriales del resto de las estaciones. Pero ¿Deseamos las ideologías que representan los medios masivos en Chile? Veamos el caso de Estados Unidos.
Hollywood difunde y promueve el “estilo de vida” norteamericano a través de valores globales como la libertad del individuo, la probabilidad de enriquecerse y la intención desinteresada de ayudar al necesitado.
Con esta dinámica se infieren dos cosas: Las ganas de conseguir estos valores y la defensa de ellos. En el inconsciente colectivo, esa protección está fuertemente ligada a la idea de que el “gringo” es el único que puede realizarla.
Por medio de la exposición repetida de este tipo de situaciones, en nuestro inconsciente se generan aseveraciones estereotipadas. Por ejemplo: El protagonista de la película, si ha sido un rebelde social o un mal modelo, muere al terminar el film. La primera imagen que se me viene a la mente es el final de “Busco mi destino” (Easy Rider).
Los villanos de la historia han ido evolucionando a través de los tiempos según las necesidades yanquis, tales como los indios, mexicanos, italianos e irlandeses. En la ideología global fueron los nazis, fascistas italianos y japoneses. Luego los vietnamitas y después los soviéticos y cubanos. Más tarde aparecieron los latinos o más bien los colombianos y por estos días figuran los musulmanes.
La intervención mediática consiste en que siempre hay un estadounidense o muchos que ayudan a los desprotegidos a luchar en contra de los villanos. Se refuerza la necesidad de dependencia del mundo de las fuerzas militares de Estados Unidos.
TRINCHERA, RIQUEZA y CENSURA
Existen otras intervenciones que también influyen en la libertad frente a la comunicación como el colonialismo informativo (desde las capitales hacia las regiones) como elemento de dominación, pero me detendré en la distribución de la riqueza, porque en Chile la situación raya al límite de lo perverso.
Cuando hay inequidad en la distribución de la riqueza ―como en Chile― se contribuye a la uniformidad, porque la imagen del mundo que se presenta a la gente no tiene relación con la realidad. La verdad sobre cada asunto queda sepultada bajo montañas de mentiras. Cuando éstas no funcionan y la permisividad falla, gana terreno la censura, ya sea impuesta en forma vertical, desde los gobiernos a los medios o la autocensura. En el primer caso, las noticias pasan por un filtro que indica qué y cómo publicar; en el segundo, existen sobreentendidos de lo que es conveniente dejar de lado para proteger los intereses de la estación televisiva o de los empresarios.
Por esto, los medios independientes y la “guerrilla semiológica” se presentan como dos oportunidades para combatir la potencialidad de controlar “el mensaje” y “ejercer influencia sobre la opinión de los usuarios y hasta directamente moldear su conciencia”.
He ahí la importancia que reviste el desarrollo de nuevos medios, como trincheras contra la dictadura de los medios masivos.

sábado, 2 de octubre de 2010

Hospital de campaña y contenedores llegan a mina San José para primera atención tras rescate

Módulos serán climatizados y acondicionados con elementos médicos y comodidades para el descanso de los 33 mineros.

Hospital de campaña y contenedores llegan a mina San José para primera atención tras rescate

Módulos serán climatizados y acondicionados con elementos médicos y comodidades para el descanso de los 33 mineros.

 
El hospital de campaña donde serán atendidos los mineros al momento de su salida a la superficie llegó hoy hasta el campamento Esperanza, acelerando la cuenta regresiva para el rescate que se adelantó para este  mes en vez de noviembre.

"Estamos tratando de tener todo el equipamiento y todos los implementos bastante antes del 'Día D' para efectuar todos los testeos necesarios y prevenir situaciones complejas", afirmó el ministro de Minería, Laurence Golborne, en la mina San José.
Además, doce de un total de 33 contenedores llegaron hoy a la mina San José los cuales serán destinados al primer descanso y atención de los trabajadores atrapados hace 57 días en el yacimiento.

Los módulos serán climatizados, cubiertos para la luz solar, acondicionados con una cama, sillas, velador y elementos de atención de salud para ser ocupados tras el rescate a los mineros, operación contemplada para la segunda quincena de octubre. Los contenedores serían ubicados en las cercanías del Plan B, perforadora que hoy alcanzó los 428 metros de profundidad, pero que a esta hora se encuentra detenida por el cambio de un martillo.

Según lo informado por el ministro de Minería, Laurence Golborne, dos familiares podrán ingresar al módulo y tener el primer acercamiento con cada uno de los mineros.

En tanto, los expertos rescatistas siguen probando las cápsulas que se ocuparán para extraer a los trabajadores desde el fondo del pique.

Asimismo, se informó que sicológos de la Asociación Chilena de Seguridad trabajan con los mineros en dinámicas de oratoria. Por medio de video conferencias, que no durán más de una hora, los expertos les hacen preguntas que la prensa les efectuaría tras el rescate, para luego evaluar sus respuesta y perfeccionarlas.